LET ME GO...

 
Maya Humo Nomad Filmmaker
Maya Humo Nomad Filmmaker

Hay adios eternos y regresos infinitos.

A pesar de tantas vueltas, de vaciarme mil y unas veces, agradezco este hilo de amor sutil e irrompible que me une a la gente que amo.

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Hace unos cinco años, me fue de Madrid y vine a pasar un mes en Berlin. Después de un mes maravilloso, viajé a Londres dejando mi maleta roja en Berlin y con la intención de volver pasado unos días. En mi camino de regreso quise ir a saludar a algunos amigos en Paris y ahí me quedé. Después de otros 8 meses me fui rumbo a España, esta vez a Barcelona, con ganas de mar y de vida mediterránea. La maleta roja seguía en Berlin. Cuatro años después, y gracias a un road trip improvisado (pueden ver el video aquí), llegué nuevamente a Berlin y fue a buscar mi maletita llena de polvo. Otros nueve meses han pasado. En el transcurso la maleta roja a vuelto a Barcelona, yo he vuelto a Berlin y tengo ahora 2 maletas. Curiosamente se repite la historia de una manera casi cómica. Mañana me voy, dejo la maleta azul en Berlin y me llevo la turquesa a Paris. Pienso quedarme unos días en Paris y luego me iré a vivir la vida mediterránea. Esta vez desde Ibiza. Hace falta decir que no se sabe lo que va a ocurrir?

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Pequeña recuerdo que lo que más me preocupaba era la libertad. Como concepto, filosofía y práctica. Nunca he podido soportar ordenes, reglas o espacios cerrados. Tengo una colección de llaves. No recuerdo de dónde provienen pero me las llevo conmigo por si acaso estuviera encerrada y tuviera que abrir una puerta. (Entre tanto ya aprendí a abrir una puerta con un clip! Aquí el video para esta práctica muy sencilla - por cierto, el video más cutre entre todos los que hay. Y de paso el video de como abrir una botella de vino con un zapato, porque recuerdo habérselo prometido a alguien algún día). Como no quería estar encerrada y porque tenía mucha conciencia que yo era tan pequeña y el mundo tan inmenso, decidí viajar y me hice la promesa de pisar los 5 continentes antes de chegar a los 25 años. Por lo cuál de 17 a 24 años me dediqué a viajar. Con el tiempo mis viajes se hicieron más largos. Y con el tiempo el viaje me ha servido de excelente excusa para huir de cualquier situación. Y me han acusado de huir. Pero que mejor manera de huir que de viajar. Aprendí a amar la huida y observé que en el fondo estamos todos huyendo de algo de una manera o otra. Constantemente. Sobre el porqué de nuestra huida se puede escribir mucho. Creo que cada uno tiene sus razones y que todas en su medida tienen sus justificaciones. Lo cuál me libra del peso de repensar sobre la huida y puedo seguir disfrutando de la vida. La cuestión es vivir. O no es? 

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Me gusta recordármelo y me encanta escucharlo de otros. Por eso tenía la urgencia de viajar a Paris. Mañana es otro de estos días muy especiales. Porque a la noche asistiré a la ceremonia anual de Zellidja. Esta ceremonia es un encuentro muy particular dónde se reúnen todos los que han tenido la suerte de algún día recibir una beca del arquitecto Jean Walter. Este hombre quería dar la oportunidad a jóvenes de vivir una experiencia afuera del mundo académico. Las únicas condiciones son de viajar en solitario sobre rutas desconocidas por un tiempo mínimo de un mes. Cada año, se pueden escuchar relatos de viajes tan inspiradores como conocer a gente que un día decidió ir al encuentro de una cultura que desconocía. Estos encuentros para mí son un soplo de vida y valentía. La madrina de la ceremonia de este año será Irina Bokova, la directora de la UNESCO. Me da curiosidad oír su punto de vista sobre el viaje y la vida. Casi me parece una contradicción que tal entidad intervenga en tal contexto. Pero he de recordar que estas becas necesitan al día de hoy de un apoyo económico. (...) Aquí una paréntesis vacía sobre mi pensamiento acerca del poder del dinero en este mundo. Es inocente querer vivir afuera de las reglas. No pretendo ignorarlo todo. Sino probar alternativas. Y es un reto construir afuera de las rutas aconsejadas. Es un camino de mucha soledad a pesar de ser muy gratificante. Me atemoriza irme por senderos sin balizas. Pero no quepo en lo demás. Ayer estuve conversando con una amiga querida sobre el aprendizaje de la valentía. Es que yo soy tremendamente miedosa. No puedo hacer una lista de mis miedos porque tengo que hacer mis maletas y esta lista es muy larga. La gente que no me conoce piensa que soy temeraria. La gente que me conoce se ríe de mi y de mis miedos. Pero lo interesante es que estos miedos son los que generan mi sed de aventura. Son la matriz de una voz interior que me pide sobrepasarme. Gracias a esta voz, con mucha prudencia pero audacia he llegado a la cuidad de México a los 20 años una noche de Enero sin hablar ni una palabra de español. Gracias a esta voz llegué a España con un acento mexicano y vuelvo a España con un acento argentino. Es que la voz tiene un punto de ironía singular.

 

Libros recomendados:

- Errance, Raymond Depardon

- La Femme indépendante, Simone de Beauvoir

- If on a winter's night a traveler, Italo Calvino